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Aviva Mi Corazón

  • Gisela Ornelas
  • 24 feb
  • 2 Min. de lectura

Semanas atrás, leí una frase que me dejo meditando: “Para experimentar un avivamiento, generalmente no necesitamos escuchar más verdades; basta con que obedezcamos las que ya sabemos”.

 

Desde mi juventud viví escuchando del gran avivamiento que vendría para México y comencé a esperarlo, a leer libros y reseñas sobre los grandes avivamientos de la historia y anhelaba ser parte de uno de estos, idealizando la situación; pero sobre todo esperando una experiencia llena de emociones desbordantes e inolvidables.

 

Pero avanzando en mis años, se hace más evidente mi necesidad de un genuino avivamiento personal, más que un subidón emocional. Entendiendo ahora, que el avivamiento viene a manifestarse en mí, como un gran despertar, arrepentimiento, transformación y una profunda confianza en lo que soberanamente solo Él puede hacer en mi vida y a través de mí, intensificando Su obra. Un volver a Dios.

 

Confieso que muchas veces me siento alejada de esto. Pues hay temporadas en que batallo para apartar tiempo y estar a solas con Dios o estando en este momento no tengo una conciencia real de Su Presencia.

Aunque sé que Su Palabra es vida y verdad para mi diario vivir, hay una constante competencia con otros intereses personales en mi lista de prioridades diarias.

Muchas veces en mi semana encuentro que mi carácter, hábitos de pensamiento o mi actuar no reflejan los valores del reino de Dios. Y, cuando la pasión de mi corazón por Su obra mengua y se vuelve condicional; solo puedo orar: “SEÑOR, AVIVA MI CORAZÓN”Y para esto lo único que necesito es más de Dios en mi vida.

Estoy consciente de que yo no puedo generar ese avivamiento, que depende de Él, pero lo que sí puedo hacer es posicionarme para ser parte de esto y persistir en la búsqueda. Antes me llenaba de miedo y ansiedad pensar en quedarme fuera del siguiente gran avivamiento por no estar lista y me llevaba a hacer de mis disciplinas espirituales algo metódico.

Pero he aprendido a confiar en Él, pues Su Palabra dice en Salmos 85:6 “¿No volverás a darnos vida, para que tu pueblo se regocije en ti?”. Así que, si Su Espíritu me metió en este camino y por Su Espíritu estoy hasta donde Él me ha traído, Su buen corazón no dudará en avivar el mío para poder renovar mi amor por Él y así encendida en pasión por Su Presencia, con más hambre y conciencia de ella, ser parte del avivamiento de mi iglesia, pues una iglesia en avivamiento es la que está llena de miembros avivados por Su Espíritu y juntos manifestar al mundo el amor, compasión y poder de Dios, para que muchos puedan llegar al conocimiento de nuestro buen Dios en medio de este mundo que convulsiona.

El gran avivamiento comienza en mi corazón.

 

Oración 

 "Mi Dios, necesitamos un mover fresco y renovado de Tu Espíritu, que venga a remover lo que por años nos ha alejado de Ti, lo que nos ha mantenido adormecidas o estancadas espiritualmente, a través del poder de Tu gracia, posiciónanos en una actitud humilde de incansable búsqueda y ser obedientes a lo que ya sabemos que demandas de nosotras. Aviva nuestro corazón para poder reflejar al mundo lo que Tú eres y ver Tu gloria a través de un avivamiento en nuestro país.Aviva mi corazón."


Con Amor,

Gisela Ornelas

 
 
 

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