FE EN EL DESIERTO
- nosotrasblg
- 10 mar
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Actualizado: 10 mar
Hace poco me gradué de la Universidad, pero mientras aún estaba cursando mi segundo año Dios me habló a través de las flores.
Para darte más contexto, mi campus universitario se encuentra a las afueras de la ciudad, todos los días manejaba por aproximadamente una hora para llegar y como Ciudad Juárez es un desierto, a esta distancia de la ciudad, donde casi no hay casas o negocios, se puede apreciar aún más. A donde quiera que volteara no veía más que tierra seca… Sin embargo y precisamente en un mes de marzo comencé a notar pequeños brotes de arbustos verdes en medio de la nada, lo cual me pareció muy curioso, hasta desentonaban en medio del desierto. Me sorprendí más cuando al paso de unas cuantas semanas comenzaron a florecer unas pequeñas y muy hermosas flores amarillas que cubrían el arbusto por completo.
En ese momento pensé: “Qué hermosa es la flor que florece en el desierto”, porque tiene todo en contra, no hay suficiente agua, la condición climática no es la mejor y aún así brota. Sentí que Dios me habló como un susurro en mi interior: “Así quiero que sea tu fe”, aún en medio de cualquier desierto.
En Isaías 35:1-2 dice lo siguiente:
“Hasta el lugar desolado y el desierto estarán contentos en esos días; la tierra baldía se alegrará y florecerá el azafrán de primavera. Así es, habrá abundancia de flores, de cantos y de alegría. Los desiertos se pondrán tan verdes como los montes del Líbano, tan bellos como el monte Carmelo o la llanura de Sarón. Allí el Señor manifestará su gloria, el esplendor de nuestro Dios”.
Estoy segura que todas hemos atravesado desiertos en nuestra vida, tal vez tu desierto se ve como una situación familiar difícil, problemas económicos o un diagnóstico médico desfavorable… Pero como hijas de Dios somos llamadas a tener fe en Él y creer que aún en medio de la situación más difícil estamos cuidadas, guardadas y sobre todo que somos amadas.
He decidido cambiar mi perspectiva y ahora me encanta pensar que, cuando estoy atravesando un desierto en mi vida, es la oportunidad perfecta para ver a Dios manifestar Su gloria de manera milagrosa y para que a través de ese proceso mi fe florezca. Amiga, ¡te animo a hacer lo mismo! Él siempre es fiel y nunca te dejará.
“Qué hermosa es la flor de la fe que florece en el desierto”.
Oración: Señor, te damos gracias por lo bueno que has sido con nosotras. Te pido que nos ayudes a confiar en Ti aún en medio del desierto, que en las temporadas difíciles podamos recordar lo mucho que Tú nos amas y que nuestra fe pueda florecer grandemente. En el nombre de Jesús, amén.
Con mucho amor,
Daniela Escárcega
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