PERDÓN POR GRACIA
- Judy Barriga
- 3 mar
- 3 Min. de lectura
¿Has escuchado la frase… “No te lo tomes personal”? Es algo que me digo diariamente a mí misma. Pero, ¿cómo no tomarte las cosas PERSONA-les, cuando somos PERSONAS?
Cuando me convertí en mamá (por medio de la adopción de dos pequeñitos de 2 y 4 años) tuve que hacer una “maestría” de esta frase. Mi esposo y yo decidimos hablar con la verdad con nuestros hijos respecto a su adopción y cuando ellos tenían 6 y 8 años les explicamos cómo había sido nuestro proceso para convertirnos en sus papás. Mi hija, que es la mayor, solo dijo que ya sabía y no batallo para aceptar su condición; pero mi hijo, como era más pequeño cuando llego, recuerdo que volteo a verme y me dijo: “Yo pensé que si había nacido de ti”.
Después de ese día, mi hijo dejó de ser el niño que me abrazaba y me daba besos, que lloraba cuando me iba porque me extrañaba, ¡ni siquiera me hablaba!, todo se lo pedía a su papá. ¿Cómo no me iba a tomar personal esa actitud? Te confieso que fueron días muy tristes para mí y aún quería pagar con la misma moneda, ya lo sé muy inmaduro de mi parte, pero Dios me mostró que debía perdonar por gracia.
Cuando Jesús murió por nosotras en la cruz, recibimos perdón de nuestros pecados, salvación y vida eterna, todo esto POR GRACIA, es decir; de manera gratuita, no tuvimos que hacer nada, es más, ¡Ni siquiera habíamos nacido cuando ya habíamos recibido perdón! En Mateo 10:8 dice: “…De gracia han recibido; den de gracia”. Den amor, den comprensión, den lealtad, den paciencia, den PERDÓN de manera gratuita porque así lo recibimos nosotras.
Lo sé, a veces perdonar se vuelve algo difícil de hacer cuando hemos sido lastimadas, rechazadas, aun abusadas, pero no hay nada más sanador que el perdón. Piensa que la herida ya fue hecha, no hay forma de volver al pasado y evitarla, pero lo que si puedes hacer es decidir que sane. Tomar la decisión de entregarle tu herida al Señor es el primer paso al perdón, reconocer que en tus propias fuerzas no puedes hacer nada y que Él ya hizo la obra en la cruz, ¡eso si te lo puedes tomar personal!
Entendí que mi hijo debía tener su propio proceso de duelo por no ser hijo biológico y de alguna manera me culpaba por eso. Tuve que perdonarlo por sus actitudes que me lastimaban y no tomármelo personal, no fue fácil, pero decidí abrazarlo y decirle cuánto lo amaba, aunque él solo se quedaba quieto y en silencio, lo hice porque yo misma recibí eso por parte de Dios, de manera gratuita, por gracia.
Fue un proceso, pero entregarle la herida a Dios fue lo que me ayudó a ser libre y así poder ayudar a mi hijo. Puedo decirte que hoy mis hijos no ocultan que son adoptados, en casa podemos hablar del tema sin problema y hasta hacemos bromas. Dios se ha encargado de todo, sanó mi corazón y el de mi hijo.
Si tienes una herida del pasado, que no has podido entregarle a Dios, hoy te animo a que lo hagas. Arrodíllate ante el Señor, ábrele tu corazón y exprésale tu dolor. Perdona a aquellos que te lastimaron y suelta la herida, porque Dios está más que listo para traerte sanidad y hacerte una mujer libre.
Oración:
Señor Jesús, hoy reconozco que he recibido Tu perdón por gracia, sin merecerlo Tú decidiste venir a morir por mis pecados y darme salvación. Ayúdame a perdonar y soltar las heridas que no me dejan ser libre y poder ser de bendición a los demás. Amén.
Con mucho cariño,
Judy Barriga.
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